Mi Problema 🤔
Consumo mucho contenido técnico. Podcasts, directos, newsletters, artículos. Y con el tiempo he desarrollado un filtro que no puedo desactivar: detecto en los primeros treinta segundos si la persona que habla siente pasión por lo que está contando o simplemente está repitiendo lo que ha leído.
Y la mayoría de las veces es lo segundo.
No hablo de calidad técnica. Hay contenido bien producido, bien estructurado, con buenos títulos, que me aburre profundamente. Porque detrás no hay nadie que se emocione con lo que dice. Es contenido fabricado para existir, no porque alguien necesitara contarlo.
Cuando no hay pasión, pierdo el interés en menos de un minuto. Me da igual lo relevante que sea el tema. Si quien habla no vibra con lo que cuenta, yo tampoco. Y no es una decisión consciente — es una reacción física. Mi cerebro desconecta y ya no hay forma de volver.
Mi Solución 🧩
Siempre estoy en búsqueda activa de contenido dentro de mis temas de interés. Tecnología, desarrollo, IA, Apple, etc… Y siempre doy una oportunidad a lo que encuentro, porque sé lo que cuesta crear. Detrás de cada vídeo, cada podcast, cada artículo hay horas de trabajo, de preparación, de decisiones. Eso merece al menos un intento honesto por mi parte.
Pero no tengo todo el tiempo del mundo, así que de manera natural he acabado aplicando tres filtros.
- Pasión. Si en los primeros segundos no noto que a quien habla le importa lo que está contando, mi atención se apaga sola. Sin pasión no hay atención.
- Educación y respeto. Quiero aprender de alguien que argumenta sin atacar y discrepa sin despreciar. La pasión sin respeto es ruido.
- Satisfacción. Que al terminar sienta que me llevo algo. Una idea nueva, una perspectiva que no tenía. Si no, no vuelvo.
Mi Resultado 🎯
Estos filtros me han ido dejando una lista corta de favoritos. Y en esa lista están Julio César Fernández y Oliver Nabani.
Cuando los astros se juntan y estos dos salen en un directo Un futuro sin apps, me pasa algo que no me pasa con nadie más. Disfruto como un niño. Me río a carcajadas. Les hablo a la pantalla. Rebobino para apuntarme en papel algo que han dicho de pasada y que quiero investigar después. Me estoy meando pero no paro la reproducción porque no quiero perderme ni una frase.
Y siempre, siempre, al terminar pienso lo mismo: “pero si solo han estado quince minutos, cada vez los hacen más cortos”. Miro el reloj. Casi tres horas. No me he enterado de que pasaba el tiempo.
Eso es pasión. Eso es lo que busco. Eso es lo que estos dos transmiten cada vez que se ponen delante de una cámara juntos.
Dos grandes. Dos pasiones. Dos amigos. Y los demás somos sus invitados.
Keep coding, keep running 🏃♂️